Hace 7000 años, en Egipto se utilizaba antimonio (Sb) y malaquita en polvo como sombra para los párpados. Allí mismo, los faraones empleaban aceites perfumados para el cabello. La creencia era que la belleza y en particular la apariencia externa, influían sobre las demás personas.
Los cosméticos, sustancias que se emplean para "aumentar la belleza de una persona", forman parte de nuestra vida cotidiana desde entoncesy tal vez por la misma cuestionable razón.
Todos los cosméticos se aplican sobre la piel, así que antes de mencionar algunas de sus características veamos qué es la piel.
La piel es un órgano muy importante que tiene una superficie total cercana a 2 metros cuadrados y por lo tanto es el de mayor tamaño y cuyo espesor varía entre 0.5 mm (párpados) y 3 mm (palmas de las manos y plantas de los pies). Sus funciones más trascendentes son:
* cierra el cuerpo, con lo que impide la entrada y salida de sustancias extrañas y conserva su humedad;
* controla la temperatura corporal a través del sudor y la penetración de la luz solar;
* transmite información al cerebro sobre la temperatura y la presión externas.
La piel se compone de dos capas superpuestas: la superficial, llamada epidermis, está integrada a su vez por dos capas; la externa está compuesta por células muertas y queratina (que es una proteína fibrosa) y se va desprendiendo en capas ( como sucede con la caspa, por ejemplo); la interna está integrada por células vivas que reemplazan continuamente a las exteriores. La queratina tiene un contenido de agua del 10 %; cuando es menor, la piel se vuelve seca y quebradiza y cuando es mayor se presentan condiciones favorables para el crecimiento de microorganismos.
En la capa interior, la dermis, se encuentran los receptores táctiles, los folículos pilosos, los vasos sanguíneos y las glándulas sudoríparas. El sebo es una secreción aceitosa producida por las gládulas sebáceas y protege la piel contra la pérdidia de humedad.
En condiciones normales, el contenido de agua en la piel es mayor que en el ambiente, por lo que ésta se evapora de nuestro cuerpo. El calor y el viento lo facilitan y esto ocasiona que la piel se reseque, al igual que el uso frecuente del jabón.
La aplicación directa de agua a la piel no la humidifica, ya que ésta es insoluble en agua (de lo contrario, nos disolveríamos al bañarnos). Se requiere que una sustancia aceitosa (y que contenga agua) penetre al interior de la epidermis y además impida la pérdida de humedad por evaporación: esta sustancia es una loción o una crema, o sea, un tipo de cosmético.
Una loción es una emulsión de aceite en agua, mientras que una crema es lo opuesto; los aceites pueden ser de muy diversos tipos y comúnmente se emplean mezclas de ellos. Así tenemos la lanolina (grasa purificada de la lana), la vaselina, el aceite de almendras, la cera blanca de abejas, el espermaceti (una cera obtenida del esperma de las ballenas), el aceite de oliva, el de aguacate y el de cacahuate, entre otros; una parte fundamental de estos productos es el agente emulsificante, que mantiene estable la emulsión. Algunos de ellos son: monoestearato de glicerol y el alquilfenol de polioxietileno.
Muchas cremas y lociones tiene una gran diversidad de ingredientes que, con excepción de la glicerina, son de dudoso valor para mejorar la calidad de la emulsión pero SÏ un buen pretexto para incrementar su precio; entre estos están los perfumes, colorantes, hormonas, emolientes (sustancias que ablandan la piel, como lo hace la vaselina) vitaminas y otras.
Los lápices para labios tiene una composición muy semejante a la de las cremas, aunque en estos se incrementa la proporción de ceras (abeja, carnauba, candelilla, por ejemplo) con objeto de darles una consistencia más sólida. Contienen además colorantes (el más usado es la tetrabromofluoresceína), perfumes para ocultar el olor de las grasas (lanolina y otras) y antioxidantes para evitar que las grasas se vuelvan rancias; con color y sin color, los lápices para labios protegen de la resequedad a una de las porciones más frágiles de la piel, la de la boca.
La piel contiene melanina, que es el pigmento que le da color. La radiación solar hace que la melanina se oxide, con lo que la piel se oscurece; además del bronceado, este proceso fotoquímico da lugar a la síntesis de nuevas moléculas de melanina y de vitamina D.
Lo que daña la piel es la fracción de radiación ultravioleta que acompaña a la luz solar, para evitarlo y producir un bronceado adecuado se han introducido en el mercado las lociones bronceadoras, que no son otra cosa que filtros de la luz solar. El ingrediente activo de estas lociones es el ácido para-amino benzoico o el 2-etoxietil p-metoxicinamato, los cuales, en diferentes concentraciones, se marcan en varios productos comerciales como "factor de protección". A mayor valor de este "factor" es mayor la concentración del producto y más tiempo puede estar una persona expuesta al sol sin sufrir quemaduras.
Tomado de LA QUÍMICA Y TÚ.
Garritz, A. y Chamizo J. A.
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